La desconocida historia del proyecto de unión civil en Chile
Diariamente, la prensa local informa sobre los avances de diversos proyectos de ley como la unión de hecho o la ley antidiscriminación. Estos, no fueron elaborados sólo por una organización o un nombre, sino que hubo muchos aportes que hoy no se conocen. Dos abogadas cuentan la verdadera historia de cómo se confeccionaron estos proyectos y cuáles fueron los cuestionamientos a la calidad de ellos. Por Erika Montecinos, RS Bárbara Orellana y Jennifer Mella son dos abogadas de la Universidad de Chile. Ambas, ejercen profesionalmente su carrera y han participado activamente en diversas instancias vinculadas con los derechos feministas, lésbicos e incluso, gays y trans. Sin embargo, su energía está dirigida principalmente al denominado Bloque Lésbico, agrupación de organizaciones lésbicas y lésbicas feministas en Chile.Hoy, son citadas por RS para contar versiones conocidas en el mundo del activismo político, pero desconocidas para la ciudadana común que no sólo se informa a través de internet, sino que absorbe lo que la prensa local ofrece en su parrilla programática. Una de las tantas informaciones, tienen relación con el avance, o retroceso, que tienen proyectos como la ley de unión de hecho (ex unión civil) y la ley antidiscriminación. El contenido de la primera, por ejemplo, aún no ve la luz después de una serie de críticas al proyecto original que se llamó “ley de unión civil”. Este proyecto fue presentado públicamente con bombos y platillos el 2003, pero tras los cuestionamientos, incluso, de las mismas colectivas lésbicas, durmió plácidamente en el Congreso con muy pocas posibilidades de ser aprobado ¿por qué? Porque presentaba muchas deficiencias que supuestamente fueron corregidas con la ahora denominada “unión de hecho”, la que incluso incorpora hasta a las parejas heterosexuales en concubinato (convivencia).“Siempre ha existido el concubinato, no es creación de una persona, orgánica o partido político, pero hasta el momento su existencia y consecuencias no había dado origen a un debate nacional. Cuando el año pasado planteé la idea de impulsar una ley de Unión de Hecho, en la columna legal de RS, fue con el fin de dar una alternativa útil y viable al proyecto de ley de Unión Civil, que por sus falencias jurídicas y por su nulo apoyo dentro de la población lésbica, gay y trans, no podía calificarse de un proyecto serio”, reflexiona la abogada Bárbara Orellana.Ambas cuentan que todo se inicio cuando el año 2003, las organizaciones lésbicas se enteraron que el Movilh presentaba un proyecto de ley de unión civil para parejas del mismo sexo. Ese proyecto tenía el apoyo de 19 diputados de partidos, desde Renovación Nacional hasta el Partido Socialista.“Ingresó ese año al parlamento con bombos y platillos, pero antes no hubo ninguna discusión; las demás orgánicas de minorías sexuales, no teníamos conocimiento de la existencia de dicho proyecto hasta que se presentó”, añade Jennifer Mella por su lado.¿Qué se estaba haciendo en ese momento a nivel organizacional?Jennifer: Sabíamos de otros proyectos en Argentina, y estábamos viendo en qué parada estaría Chile frente a eso. En ese momento, existía el Comité por la No discriminación, donde de hecho hicimos un estudio de esta ley, más que nada educando e informando a los activistas sobre este tema. Luego el Sindicato de Trabajadores de Lesbianas y gays organizó un foro, hasta donde asistió Rolando Jiménez, presidente del Movilh, y se le plantearon directamente las críticas y dónde nos dejaba el proyecto que él impulsaba, porque nos ponía a varios pasos más abajo de lo que era esperable.¿Y dónde conectas con Bárbara Orellana para sugerir cambios a esta ley?Jennifer: Recién el año 2005, Bárbara me invita a participar en una discusión ya no de unión civil, sino de unión de hecho, que no fuera sólo para los homosexuales, sino que se incluyera a los heterosexuales. Ambas queríamos que el proyecto tuviera una visión feminista, de género, que no abarcara sólo a homosexuales y lesbianas, sino además a los transexuales.¿Qué pasó con la ley anterior, la que se denominada “unión civil”?Jennifer: Las observaciones que le hicimos a la ley anterior (de unión civil), quedaron en nada. El Movilh, simplemente, se dio cuenta de las falencias que tenía y obviamente, las acallaron, porque se dieron cuenta que era una basura. Su líder, Jiménez, no siguió hablando y tampoco se supo nada de su avance adentro del Congreso. Queríamos aportar no sólo desde un punto de vista de minorías sexuales, sino que se hiciera un reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.Bárbara: La Comisión Técnica de Diversidad Sexual del PS que se creó el año pasado en el marco de la campaña electoral y en la que trabajé, le dio prioridad al desarrollo de un proyecto de ley de Unión de Hecho. Personalmente, considero mejor ese tipo de regulación al de una de unión civil y creo que de no haberse planteado todas las críticas que se hicieron por diversas orgánicas activistas desde el año 2003 hasta el año pasado al proyecto de unión civil, éste se habría convertido en Ley pese a sus gigantescas falencias y a su nula utilidad. Creo que se le logró frenar a tiempo.¿No se pensó también en el lobby por parte de ustedes como lesbianas activistas?Jennifer: Soy abogada y no puedo negar la institucionalidad. Reconozco que sin lobby y sin contactos es imposible que un proyecto llegue a ese nivel. Pero nuestro trabajo es desde lesbianas feministas y por ello, tenemos prioridades distintas. Estamos haciendo un trabajo de educación y de exploración, y no nos movemos en ámbitos donde se muevan los “contactos".Bárbara: Lamentablemente y quizás debido a lo que preguntas, el trabajo que hicimos con Jennifer llegó hasta un punto en que no se podría presentar el anteproyecto, porque nuestra visión y nuestras demandas sobrepasaban con mucho lo esperado por la gente de los partidos políticos, por las personas que negociarían con ellos y quizás, por la misma Comisión Técnica, en específico por los gays que estaban a cargo del lobby político. Nosotras estábamos llegando más allá de lo “que convenía”, y poco a poco, nos empezaron a meter más gente y así comenzaron a cortar algunas demandas.¿Cuáles fueron esas demandas que se cortaron?Bárbara: Por ejemplo, una unión de hecho o concubinato por principio no admite registro, porque es una simple unión. Uno de los requisitos en los que más se insistía por parte de “colaboradores” era la existencia de un registro público de parejas de concubino/as. Además, estos “colaboradores” se introdujeron de a poco en la discusión hasta tomar decisiones, dejando de lado la idea inicial de convocar a un foro ciudadano para discutir el anteproyecto y en fin, varias cosas, que terminaron por cansarme y a Jennifer también.Jennifer: Jimenez se dio cuenta que ese proyecto no iba, ni siquiera recibió el respaldo de su propia bancada política y se vio con las manos vacías. Ellos hablaban y salían en televisión diciendo que tenían el proyecto en sus manos, no le quedaba otra que hacerse de uno nuevo.Bárbara: Después de ello, creo que se decidieron a cambiarla por una de “unión de hecho” que concitaba más apoyo. Haciendo memoria, el proyecto de unión civil lo único que ha hecho es entrar al Congreso en el 2003 y de ahí no salir más, sin realizar ningún trámite constitucional, ni siquiera una discusión al interior de la comisión encargada. Seguramente, Jiménez pensó que con el ambiente electoral podía impulsarlo, pero como vio que había resistencia, subió otro en el cual tendría más apoyo.¿Cómo ven el actual, el de unión de hecho?Bárbara: El proyecto de ley de unión civil, tal como entró el 2003 al Congreso, fue bajado y en su lugar el Movilh trabaja junto a la Universidad Diego Portales en un anteproyecto de unión de hecho, cuya idea “tomó prestada” de estudios y trabajos anteriores. Lamentablemente, este anteproyecto se está desarrollando a puertas cerradas y no hemos tenido acceso a su contenido hasta el momento. Sólo se hará público una vez que se presente al Congreso. Cuando eso pase y si estamos en desacuerdo con algunos de sus puntos, haremos lo mismo que antes: criticar sus aspectos débiles y proponer soluciones.Jennifer: Es preocupante que otras organizaciones nos enteremos a través de la prensa de estos proyectos, que no haya ninguna comunicación ni una fluidez en el traspaso de la información. Nuevamente, el Movilh dirá que nosotras siempre criticamos y nunca proponemos y te aseguro que al igual que el 2003, lo volverán a decir. Ahora, nosotras ni ninguna otra organización ha tenido acceso. Así no puede funcionar bien el engranaje de un proyecto, es necesario que todas y todos nos sintamos representamos. Ahora, si está todo bien con ese proyecto, qué bueno, pero siento que siempre le faltara una óptica de identidad de género, lésbico o trans.Bárbara: El proyecto que tratamos de impulsar el año pasado con Jeniffer, se hizo público por medio de los artículos que escribí para RS y por el informe de la Comisión de Diversidad Sexual en sus aspectos generales y pretendía reconocer los derechos de la mujer, por un lado; y por otro, darle la calidad a las uniones lésbicas u homosexuales de “familia”, aspectos que personalmente no creo que el anteproyecto en que el Movilh trabaja actualmente, considere.Jennifer: Si los que tienen ese proyecto, evolucionan y piensan que ahora sí existe la posibilidad y la demanda de la comunidad gay lésbica para ser reconocidas como “familia”, sería un avance, pero creo que no lo harán y si lo hacen sería lamentable que fuera desde los términos católicos y patriarcales que existen.¿Salen “para atrás” las lesbianas con esos proyectos?Jennifer: Es que ya salimos hacia atrás, porque no se reconoce nuestro trabajo. Al menos, aquí, dos lesbianas salieron para atrás. Y también saldremos para atrás, porque estos proyectos no tendrán una mirada feminista, y todas las instituciones seguirán controlando el cuerpo de la mujer. Como no les interesa, no están dispuestos a reconocer la existencia de familias lesboparentales, porque tampoco les interesa la palabra “adopción”. No están dispuestos a discutir eso.¿Por qué se solicita el apoyo de partidos tan conservadores como la UDI?Jennifer: Porque necesitan el apoyo político transversal. Necesitan tener un piso bastante bajo para poder presentarle un proyecto a la UDI, es su trabajo, como activistas tienen que conjugar la mayor parte de fuerzas políticas, y en ese sentido, esa estrategia es correcta según su lógica, aunque yo no la comparto y no la seguimos tampoco. No sé qué mezcla saldrá de ahí, porque la mayoría son técnicos. No dudo de la capacidad de esos profesionales, pero tienen el respaldo de una organización que no está dispuesta a considerar "familia" a quienes se acojan a una unión de hecho.“Esta ley será lo mismo que la anterior”Según explican estas profesionales, el anteproyecto de la ley de unión de hecho en el cual trabajaron era muy conciso y sólo pretendía regular la relación de dos personas en situaciones tan importantes como postular a un subsidio o la toma de decisión como “familia”, que es una gran falencia que afecta a la comunidad LGBT, indican.Bárbara: Especulando sobre el anteproyecto de Unión de Hecho en el que trabaja la UDP junto al Movilh, - porque aún no lo conocemos en su amplitud-, creo que la única diferencia con el anterior, es que éste será transversal para homosexuales, heterosexuales, transexuales y lesbianas, pero va a llegar hasta ahí, por tanto incluirá sólo derechos sucesorios y patrimoniales. No creo que exijan la inclusión de derechos familiares o paterno-materno-filiales, ni consideraciones de género. Al menos, ojalá solucionen los vicios de técnica jurídica que tenía el antiguo proyecto de Unión Civil y que lo convertían en una payasada legal.Jennifer: Ojalá se modifique eso de llevar los concubinatos en una notaria, por último en el registro civil que es más normada, pero los notarios son privados y pueden pedir un alto costo a quienes van a registrarse.Bárbara: Lo otro que era impensable jurídicamente en el proyecto de ley de Unión Civil era la regulación patrimonial de las parejas. Establecía una “sociedad de comunidad” (!!). Eso es algo que no existe, o es comunidad o es sociedad, pues son términos muy distintos. Además, una sociedad tiene un carácter meramente patrimonial, con fines de lucro y ello no tiene vínculo alguno con un régimen que pretende regular la convivencia entre parejas.Al parecer la consigna es hacer lo mismo ahora… Jennifer: Si, aunque es lamentable que tengamos que ir al Congreso cuando pudimos haberlo discutido en foros o mesas redondas. Vamos a aparecer en picada contra una organización con la cual no tenemos intención de que sea así, sencillamente nuestro trabajo ni pega ni junta. Nuestras criticas, sólo le sirvieron para perfeccionar su proyecto, era la única intención que teníamos, no es boicotear a un personaje ni a una organización. Era contribuir a que saliera un mejor proyecto, porque ese proyecto nos afecta. Las personas que lo vimos, concluimos que jurídicamente esa ley era un bodrio, casi anormal, que no resistía análisis. Esa ley no tenia igualdad de condiciones para nada. En el artículo uno, planteaban la igualdad pero en el dos, “que en ningún caso se consideraba familia” y eso ya es autodiscriminante.Pero ¿realmente resulta beneficioso seguir la misma estrategia?Jennifer: Es desgastante de todas maneras esta estrategia. Nosotras deberíamos ocupar otras, que lo hemos hecho y no son tan masivas. Podemos unir fuerzas políticas, realizar la mayor cantidad de foros, seminarios, talleres y a lo mejor, hasta enviarle una carta al Movilh pidiéndole el anteproyecto. No hay mucha fluidez para pedirle a esa orgánica esa información, una vez fue negada esa posibilidad y la tuvimos que conocer mediante la biblioteca del Congreso. En estos momentos, todos y todas conocen la idea, pero no su contenido.Bárbara: De hecho, se ha invitado al Bloque Lésbico a un foro para debatir sobre este tema. Se están moviendo otras organizaciones representativas en torno a esto. La conclusión es que no dejamos pasar un proyecto de ley inútil y que no lo haremos en el futuro. 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