Pareja homosexual Barcelona, primera en adoptar tras reforma ley
Una pareja homosexual de Barcelona se ha convertido en la primera de Cataluña en poder adoptar un menor tras la aprobación, el 31 de marzo de 2005, por el Parlament, de la reforma de la Ley del Código de Familia que permite la adopción a las familias homoparentales. A lo largo de este año y medio, un total de veintiocho parejas homosexuales han solicitado poder adoptar en Cataluña, veinte de ellas formadas por hombres y ocho por mujeres, según ha explicado hoy la consellera de Bienestar y Familia, Carme Figueras, tras la inauguración del I Foro Internacional de Infancia y Familias, que se celebra hasta el próximo martes en el edificio central de la Universidad de Barcelona. La pareja tiene a su hijo en casa desde este verano, una vez finalizado el largo proceso que iniciaron para formalizar una adopción nacional, según ha comentado Figueras, que no ha querido aportar más datos de los padres ni del menor para evitar que este caso centre toda la atención. La consellera ha recordado que, contrariamente a lo que algunos sectores conservadores vaticinaban, la reforma legal que permitió a las parejas de un mismo sexo formalizar procesos de adopción no ha provocado un ‘alud’ de solicitudes ni ha representado ninguna ruptura social, como demuestra el limitado número de solicitudes presentadas. Al contrario, ha señalado Figueras, ha eliminado barreras discriminatorias por razones de orientación sexual a la hora de valorar la idoneidad de los dos miembros de la pareja en el proceso adoptivo ya que, hasta hace un año y medio, la inexistencia de esta reforma había propiciado que se produjeran adopciones encubiertas de parejas gays y lesbianas, tramitadas como si se tratara de familias monoparentales. Carme Figueras ha explicado también que la mayoría de las solicitudes de familias homoparentales presentadas hasta ahora son para llevar a cabo adopciones nacionales, dado que son muy pocos los países que permiten la adopción por parte de homosexuales, a excepción de Brasil y Sudáfrica, teniendo en cuenta que prevalece siempre la legislación de los países de origen de los menores. La consellera ha recordado que en las adopciones debe dejarse de lado la orientación sexual de los padres y estimar únicamente si la adopción es lo mejor para el menor. ‘Lo más importante es que sea un beneficio para el niño, que se tenga la seguridad de que será querido, cuidado, respetado y que no será maltratado’, unos derechos, ha comentado Figueras, que en ocasiones no son respetados en el seno de las denominadas ‘familias tradicionales’. Terra Actualidad - EFE
