Alcalde de Jerusalén dice que marcha gay es una “provocación”
El alcalde de Jerusalén, Uri Lupolianki, miembro de la comunidad ultra-ortodoxa judía, dijo hoy al Tribunal Supremo israelí que la marcha gay prevista para el próximo jueves en la Ciudad Santa supone ‘una provocación que socavará el delicado tejido (social) de la ciudad’. También insistió en que la marcha, cuya celebración fue ratificada ayer por la Policía israelí, debe ser cancelada. Con todo, el asesor legal de la Municipalidad de Jerusalén Yosi Havilio afirmó que la ciudad deberá y respetará la decisión del tribunal en la que explica porqué debe ser autorizado el evento. La comunidad homosexual y lesbiana de Israel celebrará el jueves una marcha por Jerusalén en un recorrido de sólo 500 metros para el cual la policía destinará unos 7.500 agentes, ante el temor de violentas protestas por parte de ortodoxos judíos. ‘La marcha se celebrará tal y como está planeado, pero el recorrido final se decidirá de acuerdo a las circunstancias’, dijo el jefe de la Policía de Jerusalén, Ilán Franco, en declaraciones al diario ‘Yediot Aharonot’. La marcha del orgullo gay, autorizada por la policía y por el Gobierno israelíes, ha indignado a la comunidad ortodoxa, que hasta ahora había conseguido impedir cualquier tipo de manifestación organizada por las calles de la ciudad santa. El año pasado, la iniciativa fue cancelada y sustituida por un limitado festival gay en el estadio de la Universidad Hebrea, después de violentas protestas de ortodoxos. Anoche, cientos de ellos volvieron a quemar decenas de contenedores de basura para expresar su oposición a la presencia de los homosexuales, y sus líderes han prometido que el jueves convocarán una protesta multitudinaria. Para los ortodoxos, que se guían por la Biblia y otras leyes anacrónicas, la homosexualidad es una ‘abominación’ y por lo tanto consideran que deben impedir que la Ciudad Santa ’se contamine’. Los homosexuales han sido autorizados a congregarse en un céntrico parque de la ciudad y marchar por un trayecto de unos 500 metros, pero toda la zona será acordonada desde horas antes para impedir que radicales tomen posiciones. Terra Actualidad - EFE
