La Comunidad Homosexual Argentina presentó una campaña y una publicación en la que se les brinda recursos a los adolescentes de la diversidad sexual para manifestar su condición en su entorno más íntimo. ¿Qué hacer y qué no en ese momento clave? La Campaña por la salida del closet junto a la publicación “Salí del closet. Guía de recursos para lesbianas, gays, trans y bisexuales”fue presentada en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Impensado, tanto como que un grupo de jóvenes estudiantes pudieran reunirse y hablar sobre la diversidad de la sexualidad. Con directivos y docentes e integrantes de la CHA presentes, la comisión de diversidad sexual del Centro de Estudiantes dieron forma a esta iniciativa, según publicó este miércoles el diario Crítica de la Argentina. El cuadernillo –llevó cinco años de trabajo– es una guía para adolescentes que les indica qué hacer, cuándo hablar, qué decir, a quién y por qué en cuanto a su condición sexual distinta. Uno de los jóvenes sostuvo, en este sentido: “Las familias y las escuelas aún son los principales espacios donde se nos enseña a avergonzarnos de nuestros deseos, y a disciplinar, negar o castigar nuestros cuerpos. En la oscuridad del closet, nuestras familias no nos protegen o contienen ante las agresiones homo/lesbo/transfóbicas, sino que muchas veces también son lugares hostiles para nosotros y nosotras. En las escuelas el bulling, la discriminación y la violencia entre compañeras y compañeros muchas veces son omitidos e incluso legitimados por la comunidad educativa.” Un recorrido rápido por el cuadernillo deja ver una serie de ítems que deben tener en consideración quienes quieran "salir del closet". Antes de hablar, se aconseja tantear el terreno. Si existen inseguridades, mejor hacer preguntas antes y prestar atención a qué tan receptivo es el otro. En cuanto al momento indicado, se sugiere buscar un lugar de comodidad y evitar decirlo en medio de una discusión. "No sirve usarlo para herir, porque será tomado como algo negativo", destacan. En referencia al vínculo con la familia, el proceso debe resultar positivo para quien lo expresa y sus seres queridos, por lo que es importante conocer cómo piensa y siente el entorno familiar. La independencia económica, todo un factor. Para quienes viven con su familia y son mantenidos por ella, la sugerencia apunta a tomar cierta distancia y lograr ser más independiente. De esta manera, no aparecerá el riesgo de ser expulsado. De todas formas, si existe el miedo a una reacción violenta, es mejor esperar para hablar. En este sentido, si la familia puede responder negativamente, es importante contar con algún amigo o grupo de confianza al cual recurrir. En la publicación se apela a la paciencia. “Es necesario estar preparado para responder dudas y cuestionamientos de gente que tal vez nunca reflexionó sobre esto”, aconsejan. “Quienes reciban la noticia van a hablar de terapia, religión y convencimiento. Es importante contar con información para ayudar a superar los prejuicios”, advierten. Finalmente, instan a rechazar presiones ajenas para animarse a hablar. “Hay que tener en cuenta que muchas veces los miedos están relacionados con las propias fobias y se cree que los otros van a reaccionar peor”, observan. La CHA planea realizar charlas, como la que antecedió la presentación de la publicación, en todas las escuelas del país, que puedan ser aprovechadas por profesores y alumnos, pero también en sindicatos y otros establecimientos.