El Colegio Nacional de Buenos Aires se anima a salir del placard
Se fueron reconociendo en las aulas, asumieron su identidad sexual frente a sus compañeros y consiguieron protagonismo en el centro de estudiantes. Francisco y Priscila cuentan la inédita experiencia.
Por Bruno Bimbi
En el colegio soy lo que soy, en casa todavía no. Francisco, Priscila y otros dos alumnos que integran la movida aún no revelaron ante sus padres su identidad sexual. Por eso pidieron no dar la cara para esta nota. Él tiene 17 años y es transgénero. En casa lo llaman con nombre de mujer, pero en la escuela se presenta como varón. Tardó en saber qué significaba ser transgénero, pero ahora quiere iniciar los tratamientos con hormonas. Sabe que ni bien cumpla los 18, papá y mamá no podrán impedirlo. Ella tiene 18 y es lesbiana. Lo sabe desde chica, pero nunca lo habló con sus padres, una pareja de inmigrantes coreanos muy cristiana y conservadora. “Jamás lo aceptarían, sería una tragedia para ellos”, dice. En 2008, ambos decidieron dar un paso inédito en la historia del Colegio Nacional de Buenos Aires, uno de los más tradicionales de la Argentina: crearon una “comisión de diversidad” en el centro de estudiantes. Es la primera experiencia de este tipo en el país. La rectora, Virginia González Gass, los respalda y ya son varios los alumnos gays y lesbianas que se acercaron para participar. Él quiere que cuando pasan lista lo llamen Francisco. Ella quiere que cuando hablen de educación sexual se hable de todas las sexualidades y de todas las familias posibles. Ambos contaron a Crítica de la Argentina cómo es ser gay, lesbiana o transexual en una escuela secundaria porteña de comienzos del siglo XXI. (more…)
